* El frío puede doblar los tiempos de conservación, así que, aunque se trate de un vino tinto -curiosamente más delicado que el blanco o el rosado- es necesario guardarlo en la nevera.

* Para evitar la oxidación es básico tapar la botella. Sin embargo, ya habrá oxígeno en el interior, así que cuanto más llena de líquido esté la botella, menos estropeará el vino.

* En el caso de los espumosos, una vez abiertos, es importante evitar que se desbraven y por eso hay bombas de doble acción, que también pueden inyectar aire para cerrar la botella a presión y conservar las burbujas. Aunque entonces la oxidación es más rápida y no se conservan mucho más de dos días.

* Los vinos rancios y los dulces se mantienen sin problemas mucho más tiempo. Los primeros porque ya están oxidados, y los segundos, por su alto contenido en azúcar.

Publicado: 8 de Septiembre de 2017