El vino nos habla de él a través de sus aromas, un espesor de complejas y ricas fragancias que inunda nuestro olfato. Hay que tener en cuenta que se denomina aroma a todas las impresiones agradables y olor a todas las que no lo son.

Los aromas pueden ser:

* PRIMARIOS: los que aporta la cepa, el racimo, el mosto dependiendo de la variedad, de la zona, del suelo, del clima. Son florales, vegetales y frutales.

* SECUNDARIOS: aparecen en la fermentación alcohólica y maloláctica, donde las levaduras transforman el azúcar de las uvas en alcohol y fabrican cantidad de sustancias que se perciben por el olfato. El ácido málico se transforma en láctico y otorga al vino una suavidad natural, refinando sus aromas. Son caramelizados, pasteleros, lácticos.

* TERCIARIOS: aquí aparece el bouquet o buqué. Los aromas primarios y secundarios dejan paso a los terciarios que llegan con mucha fuerza para predominar sobre todos. Se adquieren durante la crianza en barrica y el reposo en botella. Este complejo de perfumes envolventes es el signo de que un vino ha alcanzado la madurez. Son aromas balsámicos, torrefactos, de madera, a frutos secos, tabaco, cuero, vainilla.

Sería imposible resumir tanta riqueza en tan pocas líneas. Por eso te emplazamos a un próximo post sobre aromas de la cata y seguro que vas a prácticar!

Publicado: 10 de Marzo de 2017 a las 09:23