A finales de Septiembre se realiza la vendimia, eligiendo el momento óptimo para la recolección, dependiendo de la climatología, de la productividad de las cepas, de las distintas variedades de uva, etc…

La elaboración del vino comienza con la descarga de los frutos en la bodega. La importante transformación registrada en las instalaciones de la bodega, así como los más exigentes criterios de los bodegueros y enólogos, hacen que esta operación se realice con especial mimo, haciendo una selección de las partidas de uva destinadas a elaborar los diferentes tipos de vino. Todo influirá en la calidad y personalidad de los vinos que se obtengan.

Aquellos vinos que demuestran un buen potencial, una vez sometidos a degustaciones, mezclas y análisis previos, son seleccionados para crianza. El vino que se somete a crianza, suele ser recio, áspero, agresivo al paladar y de color intenso y vivo, aspectos que poco a poco se irán puliendo y refinando. Durante este proceso, largo y delicado, los vinos van a adquirir una serie de características nuevas, aportadas principalmente por la madera de las barricas. Por tanto, la elección adecuada de las mismas y el tiempo de permanencia del vino en ellas, van a ser factores decisivos en el resultado final.

Posteriormente se realiza la crianza en botella. Todo ello cumpliendo los requisitos mínimos establecidos por el Reglamento de la Denominación de Origen Mondejar.

El tiempo de permanencia en barrica y botella determina las distintas categorías de vino: Crianza o reserva

Publicado: 2 de Febrero de 2017 a las 11:49