A lo largo de su historia, la vitivinicultura ha precisado de elementos y materiales complementarios que desarrollaron una importante industria artesana. Tinajas, pellejos, botas, toneles, barricas, seras, capachos, jarros, etc..., son exponentes de esas labores manuales que proliferan por los pueblos y cuyos vestigios constituyen hoy parte importante de nuestro patrimonio cultural y etnológico. La revolución vivida en el mundo de la vitivinicultura durante los últimos años ha desplazado el trabajo de estos maestros artesanos, para pasar a un segundo plano. Acordes a los nuevos tiempos, junto a viticultores y bodegueros, hoy se han desarrollado nuevas profesiones e industrias al servicio de la elaboración y consumo de vino, como enólogos, sumilleres, fábricas de corchos, talleres de acero inoxidable, así como maquinaria agrícola y vinícola.

Publicado: 28 de Junio de 2017 a las 09:15