Antes de que los modernos materiales plásticos irrumpiesen con fuerza en el mercado, las seras, espuertas y capachos de esparto eran elemento imprescindible en la recolección de las uvas.

El esparto es uno de los vegetales más trabajados desde la Antigüedad, por ser materia prima económica y maleable. El esparto puede trabajarse en seco o cocido. En la primera modalidad, antes de iniciar su manipulación, ha de haberse secado al sol durante cuatro semanas, recibiendo el nombre de "en rama", y siendo adecuados para hacer pleitas, trenzados continuos y ramales de armadura. Para su ejecución el esparto debe estar debidamente humedecido. Una vez confeccionado un rollo de trenza se procede a fojar la pieza deseada que suelen ser seras o serones, espuertas, aguaderas, serijos, redores o esteras. El trabajo se remata con una labor llamada bordeo, para la que se utiliza una aguja de bordar. El otro métido de trabajar el esparto se ejecuta tras haber sido sometida la fibra a remojo durante cuarenta días y, tras ser machacado, a su cocimiento. Las herramientas del espartero son muy simples: las propias manos, agujas, tijeras y un dedal de cuero.

Una variedad de esta artesanía, es la tradicional costumbre de forrar garrafas, botellas y otros recipientes para beber vino, mediante el uso del esparto y de la pita. Este forro permite que, mediante su remojo, el líquido contenido pueda conservarse a una temperatura fresca.

Hoy en día, aún es relativamente frecuente encontrarse con esparteros que, más por afición que por ocupación laboral, continúan realizando estos trabajos como una forma de complementar la economía doméstica.

Publicado: 30 de Junio de 2017 a las 11:22