El oficio de la tinajería, una de las especialidades más peculiares de la alfarería, tuvo gran importancia. Durante el siglo XX desapareció la mayoría de la industria tinajera, al ser sustituidas las tinajas de las bodegas por conos de cemento y, actualmente, por depósitos de acero inoxidable.

Como toda especialidad alfarera, el proceso de elaboración de una tinaja comienza con la extracción de las arcillas de los barrenos. Al igual que en las minas, para encontrar los mejores barros se excavaban galerías subterráneas, de hasta 60 metros de profundidad. La tinaja se hace mezclando barros que son posteriormente cortados en rollos que se van colocando sucesivamente hasta conformar la tinaja que deberá secarse al sol antes de ser cocida.

La fabricación de las tinajas distingue dos tipos: la cónica o anfórica, dada la terminación puntiaguda de su base, y la cilíndrica, que surgió como imitación a las grandes cubas de cemento.

Dentro del sector de la alfarería y la cerámica, destaca también, por su tradicional relación con el vino, la elaboración artesana de jarros.

Publicado: 29 de Junio de 2017 a las 08:55