La plantación de la vid se realiza en primavera. Conocidas las características del terreno, y preparado el mismo, es preciso disponer de nuevas plantas que han de proceder de vivero legalmente establecido, con plantas certificadas y autorizadas, ya que la vid, a diferencia de la mayoría de cultivos, no se planta por medio de semillas, sino mediante estacas de madera cortadas unos meses antes de una planta viva que se conoce como madre. De este sarmiento se originará una nueva planta con los mismos caracteres de la que proviene. Las nuevas vides se plantan mediante patrones, o pies, ya injertados, o plantando los patrones e injertándolos al año siguiente.

La plantación se realiza en hoyos ordenados por hileras, que en nuestra D.O. oscilarán en función de los terrenos, variedades y sistemas de formación, entre 1300 y 2500 cepas por hectárea. Realizada esta primera práctica, se cuida la planta hasta que enraíza.

La vid empieza a dar uvas a partir del tercer año. Entre los ocho y los veinte años, la vid alcanza su plenitud, y a partir de los veinte, se le considera vieja, con un rendimiento moderado, aunque con unos mostos que tienen mayor concentración aromática y de sabor, alcanzando la planta su máxima calidad. Las viñas se arrancan entre los 40 y 50 años, pues aunque su vino sea excepcional, su rendimiento disminuye hasta que deja de ser rentable.

Publicado: 6 de Abril de 2017 a las 08:25