Una labor importante de la práctica agrícola de la viticultura es la realización de injertos, que se suele realizar a principio de la primavera y se puede hacer en el propio viñedo sobre las vides ya plantadas, o sobre estacas que van a ser sembradas. El injerto tiene como finalidad provocar la soldadura de dos plantas de manera que una (patrón) suministre el sistema raigal a la otra (injerto), que proviene de una variedad de la que se quieren obtener flores y frutos.

Para la realización de estas labores se precisa una tijera de podar, para trocear los sarmientos de la planta que se van a injertar, y una navaja de injertar para tallar los cortes; también pueden utilizarse máquinas especiales para la injertación. El atado de injertos se realiza con rafia, esparto u otros materiales. Las heridas se cubren con una solución protectora y cicatrizan en un periodo de dos o tres semanas.

A finales del siglo XIX la viticultura europea se vio diezmada por la invasión de la filoxera, que fué combatida con la plantación de vides resistentes al pulgón. Por eso, actualmente, la vid se cultiva sobre porta-injertos resistentes a su ataque.

Publicado: 7 de Abril de 2017 a las 08:29