La poda es una labor necesaria para que las vides, de manera controlada, vean regulada su producción y calidad; su finalidad es dejar el número de yemas adecuado a las posibilidades de la planta en cada sarmiento. Existen dos tipos de poda: en seco o eninvierno; y en verde durante el periodo de vegetación. La primera es fundamental ya que ayuda a prevenir las enfermedades de la viña.

Es importante establecer un periodo de poda invernal. Ésta debería comenzarse a partir de la caída de la hoja o cuando están amarillas (inactivas) y siempre evitando las épocas de frío intenso porque causaría un efecto negativo en la vid. Podar a partir de finales de enero y febrero es lo más idóneo, pero en las grandes explotaciones se puede comenzar en octubre y terminar en abril, ya que es un trabajo intenso que se dilata en el tiempo. Hay que tener en cuenta que si comenzamos la poda muy temprana, la floración también se adelantará y correríamos riesgo durante las temidas heladas primaverales.

La poda en verde de primavera tiene como fin corregir la forma y la carga prefijada con la poda en seco y limitar a la cepa de diversos excesos que le llevarían a tener una producción no adecuada con muchos racimos y de mala calidad. El objetivo siempre es buscar la mayor calidad en nuestros caldos y ello no se consigue sin cuidar las vides.

Publicado: 2 de Marzo de 2017 a las 18:22