Son varias las variedades de uva mal llamadas "foráneas" (generalmente francesas), que por diversas razones han acabado implantadas en nuestro país. Ese tránsito fronterizo conlleva en ocasiones sorpresas más que significativas. Una de ellas es la "Cabernet Sauvignon", la más noble y popular.  Es muy selecta y con plena adaptación a nuestra climatología. Su producción, aunque no presenta elevados rendimientos, se caracteriza por su color intenso y estable. Sus racimos son cónicos y casi puntiagudos, con una base ancha que se estrecha progresivamente hacia el final. Los granos son de tamaño mediano a pequeños, con hollejo grueso. Sus poderosos taninos y viva acidez proporcionan vinos duros en su juventud, que envejecen bien en la medida en que las uvas puedan madurar adecuadamente. Es muy utilizada en el coupage con otras variedades tintas. Sus vinos, de bellos tonos frambuesa-rubí, poseen aromas florales con gran riqueza de matices.

Publicado: 2 de Mayo de 2017 a las 08:22